SE REALIZÓ UN ESTUDIO DESCRIPTIVO RETROSPECTIVO DE LOS QUISTES DE LOS MAXILARES INTERVENIDOS QUIRÚRGICAMENTE EN EL HOSPITAL UNIVERSITARIO: ARNALDO MILIÁN CASTRO, EN EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE ENERO DE1992 A DICIEMBRE DEL 2002, CON EL OBJETIVO DE EVALUAR EL COMPORTAMIENTO EPIDEMIOLÓGICO DE ÉSTAS AFECCIONES.

 

Material proporcionado por:

Dr. Ernesto Márquez Rancaño
Especialista de Cirugía Maxilofacial. Hospital Arnaldo Milián Castro. Villa Clara. Cuba.
Dr. Luis Daniel Medina Vega
Especialista de Cirugía Maxilofacial. Hospital Arnaldo Milián Castro. Villa Clara. Cuba.
Dr. José Felipe Basalto Varela
Especialista de Cirugía Maxilofacial. Presidente de la Sociedad Cubana de Cirugía Maxilofacial.
Dra. Jenny Martín Pino
Doctora en Estomatología. Clínica Estomatológica "Celia Sánchez Manduley". Santa Clara. Villa Clara. Cuba.
Yuliet Moreno Montiel
Estudiante de 5to año de Estomatología. Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba.
Yamilé Guardado Valdez
Estudiante de 5to año de Estomatología. Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba.
Mailín Herrera Gómez
Estudiante de 5to año de Estomatología. Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba.

Resumen:

Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo de los quistes de los maxilares intervenidos quirúrgicamente en el Hospital Universitario: Arnaldo Milián Castro, en el periodo comprendido entre enero de1992 a diciembre del 2002, con el objetivo de evaluar el comportamiento epidemiológico de éstas afecciones. Para ello se revisaron los Archivos de Biopsias de Departamento de Anatomía Patológica de la institución hospitalaria. El quiste apical resultó ser el más frecuente seguido del residual. El sexo masculino y la 4ta década de la vida fueron más afectados. En el maxilar aparecieron la mayoría de estos quistes; Solo los quistes dentígeros y de erupción prevalecieron en mandíbula.

Palabras Claves: ENFERMEDADES DE LA BOCA/epidemiología; QUISTES MAXILARES; QUISTE APICAL.

Introducción:

Los maxilares constituyen acento de una gran variedad de quistes y neoplasias que pueden ser de difícil diagnóstico. Tal vez de entre todos los procesos tumorales que se dan en el territorio Maxilofacial, los quistes maxilares son los más importantes debido a la frecuencia de su presentación1.
Los quistes constituyen una cavidad patológica revestida por una pared de tejido conectivo definida, y con un tapiz epitelial; presenta en su interior un contenido líquido, semilíquido o gaseoso 2; su crecimiento es de forma centrífuga y expansiva3.

Una adecuada exploración clínica y radiográfica por parte del estomatólogo general es suficiente para alcanzar un diagnóstico de presunción que debe ser corroborado por la anatomía patológica. Los quistes maxilares tienen distinto origen y comportamiento clínico. Su crecimiento es siempre lento, expansivo y no infiltrante4-5. No se consideran neoplasias pero ocasionalmente pueden malignizarse6-7.

La OMS, en su última clasificación en 1992, distingue dentro de los quistes epiteliales a los quistes del desarrollo odontogénicos (quistes dentígero, de erupción, odontogénico calcificante, primordial, etc.); y no odontogénicos (quistes del conducto nasopalatino, nasoalveolar y globulomaxilar). Dentro de los quistes maxilares inflamatorios se incluyen los quistes apical, lateral y residual1-7.

La frecuencia de cada uno de estos quistes es variable, por lo que se hace necesario conocer el comportamiento epidemiológico de ellos en nuestro medio.

Material y Método:

Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo con el objetivo de determinar el comportamiento epidemiológico de los quistes maxilares intervenidos quirúrgicamente en el Servicio de Cirugía Maxilofacial del Hospital Universitario Arnaldo Milián Castro de Villa Clara, en el periodo comprendido entre enero de 1992 y diciembre del 2002.

Los datos fueron recogidos de las Solicitudes y Resultados de biopsias referidos a quistes maxilares en el Departamento de Anatomía Patológica de la institución hospitalaria, y llevados a una ficha de vaciamiento donde se recogieron las siguientes variables: tipo de quiste, edad, sexo y localización.
Los datos fueron tabulados, utilizando frecuencias absolutas y porcentajes que fueron llevados a tablas analíticas y gráficos correspondientes.

Resultados:

Obsérvese en el gráfico 1 la frecuencia de cada tipo de quiste en el periodo analizado. El quiste apical constituyó el más común, con un 40.95%, seguido del quiste residual (39.1%).

Es importante señalar que la muestra está constituida por pacientes mayores de 15 años de edad, por constituir el universo de trabajo de la institución hospitalaria objeto de estudio, por lo que esto conlleva a valores bajos en la frecuencia de quistes del desarrollo, por afectar raramente a la población adulta.

Gráfico 1

El gráfico 2 muestra la distribución de cada tipo de quiste según sexo. De modo general se observó un ligero predominio en el sexo masculino (51.4%), sobre el femenino; sin embargo en el quiste residual, primordial y globulomaxilar primó el sexo femenino.

Gráfico 2

Con relación a la edad, en el gráfico 3 queda reflejado que los quistes en conjunto aparecen con mayor frecuencia en la cuarta década de la vida; pero al analizarlos por separado debe señalarse que los quistes residuales se presentaron fundamentalmente en mayores de 60 años de edad.

Gráfico 3

El gráfico 4 muestra la localización anatómica para cada tipo de quiste. Los quistes inflamatorios y el quiste primordial prevalecieron en el maxilar .Solo los quistes dentígero y de erupción se encontraron mayormente en mandíbula.

Gráfico 4

Discusión:

Diversas entidades nosológicas pueden imitar la patología quística maxilar, ya sea periapical o no; por tanto, cualquier tejido extraído quirúrgicamente de un paciente, debe ser sometido a evaluación microscópica por parte de un anatomopatólogo. El estudio histológico confirma el diagnóstico y descarta una lesión potencialmente peligrosa que puede estar enmascarada incluso como patología inflamatoria6. Por esa razón basamos nuestro estudio en el diagnóstico histológico.

El quiste apical es el más frecuente en todos los estudios1-5-8 de similares objetivos revisados, y llegan a conferirle una incidencia hasta del 80%.
Rodríguez Calzadilla9, en relación con la presencia y desarrollo de quistes intrabucales, encuentra que el quiste apical, residual y dentígero, resultaron los más frecuentes y el grupo de edad que predominó fue de 40 a 49 años y el sexo masculino.
Donado1, Baskar10, Ustuner11 reportan una prevalencia en los quistes más frecuentes similar a la encontrada por nosotros.
Brescó12 analizó las particularidades de 132 quistes radiculares encontrando la media de la edad de 34.7 años y la mayor incidencia en el maxilar superior, correspondiéndose con nuestros resultados.
Reportaron el 70.5% en el sexo femenino, contrario a los resultados de nuestro estudio que están acorde a la mayoría de los autores 1-7-9-10 que no encuentran grandes diferencias en cuanto al sexo.

Numerosos autores7-8-13 han encontrado un alto porcentaje de quistes residuales afectando preferentemente el maxilar superior a partir de la quinta década de la vida y relacionan esta lesión con una deficiente calidad asistencial puesto que se considera su aparición a partir de un quiste radicular que se elimina incompletamente y a partir del cual el tejido epitelial residual prolifera; otra posible causa es haber dejado el quiste al no legrar el fondo del alvéolo.

El quiste nasopalatino constituye el no-odontogénico más común, representando desde el 1.5% al 11% de los quistes de la región oral. Más frecuente en el sexo masculino y entre la tercera y cuarta décadas de la vida. Al nasoalveolar se le atribuye una frecuencia de 0.7%, en su mayoría afectando al sexo femenino8, similar a nuestro estudio.

El quiste dentígero se considera el quiste del desarrollo odontogénico de mayor frecuencia, asumiendo el 16.6%, se consideran raros por encima de los 40 años; predominan en mandíbula a nivel del tercer molar y en el sexo masculino. Este último aspecto (sexo) no se corresponde con los resultados nuestros.
No hemos encontrado en nuestro estudio quistes considerados de gran significancia diagnóstica por su crecimiento agresivo y elevada recurrencia como son los quistes odontogénicos calcificantes y quistes odontogénicos glandulares7-14.

Conclusiones:

El conocimiento del comportamiento epidemiológico de los quistes que se desarrollan en maxilar y mandíbula, es de suma importancia para la práctica diaria del estomatólogo general.

Bibliografia

1. Donado Rodríguez M, Donado Azcárate A. Quistes odontógenos de los maxilares. En: Bermudo Añido L. Atlas de cirugía Oral. Barcelona: LACER; 2001.

2. Peterson LW. Quistes de los huesos y los tejidos blandos de la cavidad oral y de las estructuras contiguas. En: Kruger GO. Cirugía buco-maxilofacial. 5ta ed. Ciudad de La Habana: Edición Revolucionaria; 1982.

3. Sailer HF, Pajora GF. Oral surgery for the general dentist. 1ra ed. New York: Thieme; 1999.

4. Cavalcanti Mde G, Antunes JL. 3D-CT imaging processing for qualitative and quantitative analysis of maxillofacial cysts and tumors. Pesqui Odontol Bras. 2002 Jul-Sep;16(3):189-94.

5. Santana Garay JC. Quistes y tumores odontogénicos de los maxilares. En: Atlas de Patología del Complejo bucal. 1raed. Ciudad de la Habana: Científico –técnica; 1985.

6. Gay Escoda C, Peñarrocha Diago M, Berinio Aytés L. Lesiones periapicales. En: Gay Escoda C, Berini Aytes L. Cirugía bucal. Madrid: ERGON. 1999.

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10. Bhaskar SN, Periapical lesions- Types, incidente and clinical features. Oral Surg 1996; 21: 675.

11. Ustuner E, Fitoz S, Atasoy C, Erden I, Akyar S. Bilateral maxillary dentigerous cysts: a case report. Oral Surg Oral Med Oral Pathol Oral Radiol Endod. 2003 May;95(5):632-5.

12. Brescó M, Berini L, Gay Escoda C. Análisis retrospectivo de 132 casos de quistes radiculares: clínica, diagnostico, tratamiento y evolución. Arch Odontoestomatol1998; 14:575-83.

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14. VanHeerden WFP, Raubenheimer EJ, Turner ML. Glandular odontogenic cyst. Head Neck 1992; 14: 316–20.